¡Suelten amarras!
La nave “ADBA” zarpa rumbo a lo desconocido del puerto de Avilés donde sus habitantes estaban muy acostubrados a las partidas y llegadas de naves con cargamento pesquero e industrial, pero nunca un barco habia zarpado con semejante mercancia…tres equipos de baloncesto con algo más de 30 grumetes, 5 oficiales de navio y al timón el capitán, firme, contundente y convencido de que el único utensilio necesario para el triunfo de la travesía lo llevabamos en perfecto estado. Si señores, la brújula siempre marcaba el norte. Daba igual el óceano surcado, los mares, las tempestades y la posteriores calmas, la brújula siempre marcaba el único rumbo marcado en las cartas de navegación…”AVILÉS” UNA CIUDAD PARA EL BALONCESTO FEMENINO.
Tres equipos que bien podríamos haber bautizado como La Santa María, La Pinta y La Niña. Tres equipos que en aquella primera travesía del 87 abrieron la primera ruta y el primer diario de navegación donde las siguientes generaciones bebieron de sus contenidos para seguir abriendo rutas nuevas aunque con un denominador común, el punto de partida y llegada siempre debía mantenerse fijo en el horizonte.
En fin, que entre idas y venidas de proa a popa y de estribor a babor los primeros años fueron pasando y con ellos las primeras conquistas de nuestras naves.
La Santa María arribó con éxito allá por el 87 pero su primera conquista reconocida y aún hoy recordada como una de las fechas más importantes de nuestra historia tuvo lugar en la primavera del 88. Testigos fueron los ciudadanos de nuestras vecinas tierras vascas. Allí fue donde las Gisela, Bea, Isa, Ana, Belén, Mónica, Marta, Lucia…clavaron la bandera de ADBA y fueron nombradas jugadoras de 1ª Nacional y con ello el club comenzaba a tener un recocimiento y prestigio más allá de nuestras fronteras.
Cuando había que remar no faltaban manos y así La Pinta y La Niña no querían perder la estela de sus compañeras grumetes. Ambas naves conseguían sus propias conquistas allá por los años 87 y 88 entrando de lleno entre los mejores de la “flota española”. Por La Pinta remaban las Elia, Nuria, Marta, Carmen, Tere, … mientras que en La Niña en los remos estaban Marta, Carmen, Amable, Minerva, Toñi, Yoli, …
Si la memoria y el tiempo no fuese tan implacable podría contar tantos detalles que nos marcaron, tantos momentos que recordar, tantas batallas libradas y en su mayoría ganadas, tanto que necestiaría otros tantos años para hacerlo.
Para lo que si hay tiempo y memoria es para echar un momento la vista atrás y ver una imagen que nunca se borrará de nuestras retinas, treinta niñas, chicas y mujeres que hicieron posible que ADBA sea hoy el club que es.
En el próximo “capítulo” navegaremos hasta la fecha en la que se obtiene el logro que significará el espaldarazo definitivo que ADBA se había marcado en aquellos clandestinos días.
